domingo, 28 de abril de 2013

COMPETENCIA Y PRECIOS EN EL MERCADO DE GENÉRICOS



La evidencia empírica muestra cómo en las comparaciones internacionales de precios de los medicamentos, cuando se tiene en cuenta el peso relativo del consumo de genéricos en cada país, las conclusiones difieren de las estimaciones precedentes. Danzon y Chao (2000) han comparado los niveles de precios en Canadá, Alemania, Francia, Italia, Japón y EE. UU. utilizando los pesos relativos de cada grupo de productos dentro del consumo de diversos países. La conclusión general alcanzada por estos y otros autores es precisamente que la competencia que supone la presencia de los genéricos en países con precios libres, o con sistemas de regulación muy flexibles (sin regulación de precios individuales), como en el caso de EE. UU., Alemania y Canadá, es muy efectiva para reducir los precios, mientras que este fenómeno casi no se produce en países con sistemas rígidos de control de precios, como es el caso de Italia, Francia y Japón (Danzon y Furukawa, 2008).

Este resultado empírico sería indicativo de que muy posiblemente los precios de los productos que se comercializan bajo protección de la patente sean más elevados en países con precios libres, pero que el nivel de precios en estos mismos países no es más alto que en los que regulan precios de forma estricta gracias a la importante cuota de mercado que adquieren los genéricos y a la notable reducción de precios que su introducción en el mercado supone.

En general, diversos estudios han mostrado que los genéricos alcanzan una mayor cuota de mercado en aquellos países con sistemas de regulación de precios más flexibles. Los datos indican que el nivel de competencia cuando la patente ha expirado es bastante menor en los mercados con sistemas estrictos de regulación de precios: éstos son mucho más estables en el tiempo en dichos países y se observa también una reducida variación en los precios de los diferentes productos que corresponden a un mismo principio activo.

En un mercado competitivo el precio de los genéricos debería reducirse progresivamente desde el precio de la marca antes de expirar la patente hasta el coste marginal de producción y de distribución. Reiffen y Ward (2005) han observado una caída rápida del precio a medida que van entrando nuevos competidores, de forma que el precio tiende a estancarse en un nivel que se podría considerar como cercano al coste marginal cuando hay poco más de 10 competidores. En el año 2009 en EE. UU. se observa que el índice de precios de los genéricos cae desde 100 hasta 28 en los primeros 24 meses después de expirar la patente (Berndt y Aitken, 2011)9.

La respuesta de los precios ante el aumento de la penetración de los genéricos en los EE. UU. a partir de 1984 (especialmente en los hospitales) ha sido un incremento o una reducción muy pequeña de los precios de los productos de marca, aunque los precios de los genéricos sean mucho más reducidos (desde un 40% más barato cuando existe un único genérico hasta un 70% cuando existen más de 10 competidores genéricos). Esta “paradoja de la competencia de los genéricos”, en términos de Scherer (1993), se puede explicar por el efecto combinado de los siguientes factores: 1) aversión al riesgo e insensibilidad al coste del prescriptor (el agente del paciente); 2) menor conocimiento de las alternativas de sustitución de los consumidores que deben comprar en las farmacias; y 3) mecanismos de discriminación de precios que identifican a dos grupos de consumidores, uno formado por los individuos muy sensibles al precio y otro por los más insensibles.

Frank y Salkever (1992) presentaron un modelo teórico que explicaba la correlación positiva entre el precio de los productos de marca y la entrada de genéricos en el mercado. Cuando se produce la entrada de genéricos los consumidores sensibles al precio desplazan su demanda hacia estos, de forma que solo aquellos consumidores que son muy poco sensibles al precio compran el producto de marca. Como resultado de ello, la demanda de los productos de marca se reduce, pero a la vez se hace más inelástica, lo que permite a la empresa aumentar el precio. El modelo de Frank y Salkever demuestra que para que el precio del fármaco de marca disminuya cuando aumenta el número de genéricos en el mercado debería cumplirse alguna de las siguientes condiciones: 1) que la entrada aumente la demanda del producto de marca, o 2) que el coste marginal sea decreciente, o 3) que la entrada de genéricos haga más elástica la demanda del producto de marca. Estos autores interpretan la correlación parcial positiva entre el número de genéricos y el precio del fármaco de marca como un indicador del impacto de la entrada sobre la curva de demanda del producto de marca.

La evidencia de los estudios empíricos en el mercado estadounidense refleja resultados no coincidentes. Mientras que en algunos trabajos se confirma la información descriptiva (aumento de precios de los productos de marca ante la entrada de genéricos), en otros los resultados presentados son contradictorios. Así, Wiggins y Maness (2004) observaron que la entrada de genéricos había reducido el precio de los fármacos antiinfecciosos. Un trabajo posterior de Frank y Salkever (1997) analiza una muestra de 32 fármacos que han experimentado competencia por la entrada de genéricos, y observa el comportamiento de los precios en el período 1984-1987 en el mercado de EE. UU. El análisis descriptivo de los datos ofrece la siguiente evidencia: primero, con el paso del tiempo aumenta el precio relativo del producto de marca en relación con el del genérico; o, lo que es muy parecido, el precio del genérico en relación con el del producto de marca se reduce a medida que nos alejamos del momento de la introducción del genérico; y, segundo, el precio relativo del genérico se reduce a medida que aumenta el número de empresas competidoras que lo comercializan.

Frank y Salkever (1997) estiman tres tipos de modelos econométricos para los precios de los productos de marca y para los precios de los genéricos que les permiten establecer las siguientes conclusiones: en primer lugar, el aumento de la competencia entre productores de fármacos genéricos ocasiona efectivamente una reducción en su precio. Cada entrada de un nuevo competidor produce una reducción del precio entre un 5,6 y un 7,2%; un aumento de 3 a 6 competidores reduce el precio entre un 17 y un 22% y, en segundo lugar, el aumento de la competencia que debería significar la entrada de los genéricos no produce una reducción del precio de los productos de marca.

Estudios posteriores sobre la competencia de precios en EE. UU. han confirmado la paradoja de los genéricos. Regan (2007), por ejemplo, ha analizado una muestra de 18 principios activos que perdieron la exclusividad entre 1998 y 2002. Cada vez que entra en el mercado un nuevo genérico la marca aumenta el precio en un 1%.

Grabowski y Vernon (1992), en un artículo seminal sobre los mercados con medicamentos genéricos, fueron los primeros en analizar explícitamente la dinámica de la entrada. Encontraron que la entrada de genéricos depende de los beneficios esperados. Reiffen y Ward (2005) concluyeron que hay más entradas de competidores, y estas se producen antes en los mercados con mayores ganancias esperadas, y que el número de empresas en cada segmento de mercado depende del tamaño del mercado esperado.

En los mercados donde ya había más productos de marca compitiendo antes de que expirara la patente, la entrada de genéricos es menos atractiva para los competidores potenciales (Bae, 1997; Scott Morton, 2000). Scott Morton (1999) encontró también que las empresas tienden a entrar en los mercados terapéuticos similares a aquellos en los que ya se habían establecido previamente. Asimismo, en un momento dado del tiempo el número de nuevos entrantes genéricos es menor cuanto mayor es el de genéricos que ya están en el mercado (Saha et al, 2006).

Moreno et al (2009) analizan empíricamente la entrada de las empresas de genéricos en un mercado altamente regulado como el español. Estos autores analizan el mercado de 77 principios activos durante el período 1999-2005, en los que la marca ya ha perdido la exclusividad. Los resultados muestran que la entrada de genéricos depende positivamente de los ingresos (volumen de ventas) y de la edad del mercado, y negativamente del número de genéricos. Asimismo, han encontrado que la regulación precisamente podría estar reduciendo la competencia, ya que el sistema de PR contribuye a limitar la entrada de genéricos.

La evidencia disponible indica que la regulación de los precios máximos para los mercados en los que ya han entrado genéricos conduce a una estabilización de los precios a un nivel más alto de lo que ocurriría en ausencia de esta regulación. Los sistemas de precios de referencia provocan una reducción inmediata y casi obligatoria en el precio al consumidor de todos los fármacos sujetos a este sistema, en un grado variable en los distintos países y períodos, siendo la disminución mayor para el innovador de marca que para los genéricos (Pavcnik, 2002). Esta regulación conduce a una notable convergencia del precio de las marcas y de los genéricos, a diferencia de lo que ocurre en EE. UU. (paradoja de los genéricos).

En varios países que utilizan algún sistema de PR se ha observado que los medicamentos genéricos con un precio de venta al público inferior al de referencia no rebajan su precio hasta que el regulador reduce de nuevo el nivel de referencia, y esto ocurre a pesar de que haya otros medicamentos genéricos de menor precio en el mercado (ausencia de competencia de precios por debajo del PR). Más allá de la reducción de los precios forzada por el precio máximo o el PR, la entrada de nuevos competidores genéricos es útil para bajar el precio de adquisición de las compras realizadas por las farmacias (la competencia dinámica de precios en lo que respecta al precio de venta de laboratorio). Cuando se aplican sistemas de precio máximo de reembolso, tales como PR o similares, las farmacias tienden a recibir importantes descuentos sobre el precio oficial de adquisición que no se trasladan al precio de venta al público. El porcentaje de descuento ofrecido a las farmacias en un país que utiliza un sistema de PR es más elevado cuanto mayor es el número de competidores genéricos en el mercado.

Los resultados observados en la literatura (Puig-Junoy, 2010a) sobre el impacto de la regulación del precio máximo de los medicamentos genéricos y los sistemas de PR que predominan en Europa indican que la aplicación de estas políticas, a pesar de conducir a reducciones de precios con respecto al precio antes de expirar la patente, puede constituir un obstáculo a la competencia dinámica en los precios al consumidor, con el resultado de que las aseguradoras y los consumidores no obtienen todos los beneficios potenciales de la competencia de los genéricos (Puig-Junoy, 2010b; Danzon, 2011).

En muchos países la aplicación de los sistemas de PR a los medicamentos genéricos se ha relacionado con una redistribución del ingreso entre los productores y distribuidores, causada por la aparición de una fuerte competencia de precios de venta de laboratorio en forma de descuentos a las farmacias, como consecuencia del poder de sustitución otorgado a los dispensadores, siempre y cuando el precio de venta al público no sea mayor que el PR, mientras que la competencia de precios casi nunca se traslada del todo al precio de venta al público (Kanavos et al, 2008; Evans, 2010; Puig-Junoy, 2012). La magnitud de los descuentos competitivos a las farmacias en el precio oficial observado en algunos estudios presenta valores especialmente elevados: 20-70% en Francia (Kanavos y Taylor, 2007), hasta poco más del 60% en el Reino Unido (Kanavos, 2007). Diversos países han adoptado políticas activas de fomento de la competencia, tales como subastas competitivas, a fin de trasladar las reducciones de precios también al precio que pagan los pacientes y los seguros (Puig-Junoy, 2010b).

Los mercados de genéricos más competitivos son aquellos en los que, garantizada la bioequivalencia de los genéricos, la sustitución obligatoria por el medicamento equivalente de menor precio es la regla general, existen incentivos financieros a la sustitución para las farmacias y estos se aplican en forma de copagos diferenciales (copago menor o nulo para los medicamentos más baratos) a los pacientes, con el fin de aumentar la aceptación de los genéricos (Danzon, Furukawa, 2010)10. Las respuestas estratégicas más comunes de la industria innovadora, a fin de prevenir o mitigar la caída de ventas que supone la entrada de los competidores genéricos, son la propia comercialización del primer genérico, el cual tiene la perspectiva de ser el que retenga una mayor cuota de mercado cuando entren nuevos competidores; el lanzamiento de nuevas formulaciones y presentaciones del mismo principio activo (por ejemplo, fórmulas de liberación prolongada o retardada) a fin de trasladar los pacientes al nuevo fármaco antes de que expire la patente; traslado del medicamento a venta libre sin receta cuando existen garantías suficientes de seguridad y efectividad; compensaciones financieras para retrasar la entrada de competidores (pay for delay) (Curtin, 2011), etc.

1 comentario:

  1. Las personas que trabajamos en el sector farmacéutico desde hace años, sabemos que tanto los medicamentos genéricos (EFG) cómo los principios activos (formoterol, salmeterol, etc.) son igual de eficaces que los medicamentos “originales”, puesto que se fabrican con las patentes de los medicamentos que tienen más de 10 años. Además, tienen una gran ventaja, y es que al no tener que invertir en I+D el coste de venta es menor.

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